ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives"

lunes, 16 de mayo de 2016

16A - Terremoto y uso político de la sociedad civil


Foto tomada de: http://images.spanish.latinospost.com/data/images/full/80532/terremoto-en-ecuador-2016.jpg
Autor: Wilson Benavides

Con el terremoto del pasado 16 de abril en las costas de Ecuador, que causó más de 600 muertos y cientos de viviendas destruidas en las provincias de Manabí y Esmeraldas, se produjo un punto de inflexión en la relación entre el gobierno y la sociedad civil, que no se había experimentado al menos desde el 30 de septiembre de 2010, durante el intento de golpe de Estado, secuestro y magnicidio contra el Presidente de la República.

Aunque estos dos hechos (16A y 30S), aparentemente incomparables en términos conceptuales, ponen sobre la escena a los mismos actores: el gobierno y la sociedad civil, en una situación crítica.

En el 2010, el 30S amenazó la estabilidad del orden democrático, ocasionó 5 muertos, varios heridos y un sin número de procesos judiciales que se siguen hasta hoy contra los presuntos autores. Este 2016, en cambio, el desastre natural, además de las secuelas emocionales por los fallecidos y heridos, ahonda las dificultades económicas que atraviesa nuestro país, al destruir significativa infraestrutura turística y de generación de empleo de un importante polo de desarrollo nacional como la provincia de Manabí.

¿Cuál fue el papel de la sociedad civil en ambos eventos? Durante el 30S, la sociedad civil, especialmente de Quito, salió de forma espontánea a las calles para respaldar al régimen democrático y rescatar -simbólicamente- al Presidente Correa, quien se encontraba retenido en el hospital de la Policía, como lo cuenta el documental “Muchedumbre” (aquí el link: http://bit.ly/1T7OmBp).

En esa ocasión, varios analistas señalaron que no era la sociedad sino solo un grupo de militantes de Alianza PAIS quienes salieron a las calles, mientras que los ciudadanos que acudieron voluntariamente, eran para estos analistas, presos de la manipulación mediática gestada con anterioridad por el gobierno. Así lo resumía un connotado estudioso de la cultura política ecuatoriana en EL COMERCIO (aquí el link: http://bit.ly/21TsiuJ), pocos meses antes de los sucesos de septiembre.

En el terremoto de abril pasado, en cambio, esa misma “sociedad civil” adquirió para los ojos de los analistas, un sentido completamente distinto. Ya no era una masa manipulada que se movilizó en torno a un líder político con dotes mesiánicos; ahora es una expresión legítima de la autonomía ciudadana que fue llamada para solucionar la supuesta falta de respuesta oportuna por parte del Estado, como lo señala un profesor universitario y ex consultor de la Senplades, en un artículo de opinión (aquí el link: http://bit.ly/1TFQBJe)

Aunque las consecuencias del 30S y del terremoto del 16A no son comparables, esta reflexión apunta más bien a evidenciar la construcción semántica de la “sociedad civil” que configuró la opinión pública, en ambos episodios.

Esta sociedad, la del 2016, adquiere hoy distintos rostros: desde un grupo de ex altos funcionarios del régimen ahora en la oposición que realizan clausuras simbólicas a diferentes instituciones, hasta sindicalistas y cámaras empresariales. La opinión pública mezcla y confunde de forma deliberada a los grupos de interés con los grupos de presión y a ambos los etiqueta como “sociedad civil”.


Pero esta operación lingüística, esconde una lógica política que se despliega justamente en un año preelectoral, bajo una idea-fuerza: oponer hasta el antagonismo a la sociedad civil de la sociedad política, para causar su desencuentro y ruptura definitiva como una condición necesaria para lo que algunos denominan el “post correísmo”.

lunes, 13 de mayo de 2013

Rigor periodístico


Tomado de 


Por José Luis Esquivel

El rigor periodístico distingue a un auténtico profesional de un improvisado que tiene acceso a las herramientas modernas de la información y el entretenimiento.

           Foto: 005/365 – fotoperiodismo por publikaccion.es @Flickr

El periodismo de hoy vive una serie de transformaciones debido a las tecnologías de punta que han validado, como nunca, la actualidad informativa y, por tanto, la difusión de los hechos en tiempo real, pero también la influencia de las redes sociales está revolucionando a los medios tradicionales para modificar sus contenidos con temas más cercanos a la gente y más divertidos.

La televisión principalmente está en un parteaguas de su historia constatando que su axioma “No audiencie, no party” ahora encuentra plenitud en sus noticieros no solamente con los asuntos políticos y segmentos de sangre o desastre, sino que su devoción por el rating tiene como foco de atención la frivolidad en primer término y el show de los periodistas en la pantalla.

Las audiencias están cada vez más volviéndose adictas a Facebook o a You Tube o a leer las noticias en el iPad o a revisar minuto a minuto cuanto material contienen sus teléfonos móviles y, en estas circunstancias, son sus prácticas de uso, reapropiación y consumo, las que determinan el rumbo de la producción televisiva y plantearse la necesidad de adaptarse al cerebro de las nuevas generaciones de receptores, cabalmente en el terreno de la información de actualidad.

Sin embargo, los principios del periodismo son inamovibles para la televisión como lo siguen siendo para la prensa en general, para la radio y para cualquier otro medio digital que desee transmitir noticias por el sistema que sea y trátese de la plataforma que se trate.

Y uno de esos postulados básicos, sobre todo del profesional de los medios, es el rigor periodístico lo que significa verificar los datos explorados y confrontar la diversidad de fuentes hasta que haya plena constancia de la realidad que se va a exponer. Y como la verdad –la verdad propia, es decir de quien da testimonio de ella en los medios– es muy lenta, hay que dar la cara por ella hasta que pueda ser demostrada en forma contundente.

Así es como se construye la credibilidad, que es el bien preciado de quien se ostenta como representante legítimo de eso que llamamos opinión pública y que, en un sistema democrático, es fruto de la libertad de prensa y de expresión así como del pleno ejercicio del derecho a la información.

Por el rigor periodístico se representa y se construye la realidad que merece conocer las masas, y por ese rigo periodístico se combate la manipulación, la mentira y la parcialidad hacia los poderes político y económico, además de encontrar apoyo en él para pedir perdón por los errores comunes en un oficio sometido a presiones y a cargas emocionales muy especiales.

El rigor periodístico distingue a un auténtico profesional de un improvisado que tiene acceso a las herramientas modernas de la información y el entretenimiento. Porque si no se sabe contrastar una noticia se corre el riesgo del amarillismo o la difamación.


Publicado originalmente en Revista Mexicana de Comunicación: Rigor periodístico | Revista Mexicana de Comunicación (RMC)

sábado, 4 de mayo de 2013

De libertades, prensa y expresión

Imagen tomada de la web

Por Alexander Amézquita O

Artículo original en:

Hoy, 3 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Libertad de Prensa y esto amerita una reflexión sobre las implicaciones y relaciones que se construyen en los discursos sociales sobre este tema y esta fecha.

Como siempre, y de la misma forma que hemos tratado de evidenciar a través de este medio, se confunde a la Libertad de Prensa como la Libertad de Expresión. Por doquier, en medios que conmemoran este día y en múltiples espacios gubernamentales y no gubernamentales, se fomenta esta confusión, que puede tener consecuencias nefastas para la experiencia democrática y para la vida ciudadana en general. La libertad de expresión, el derecho inalienable que poseemos todas las personas, de expresar lo que pensamos de manera libre y protegida, sin perjuicio de persecución o algún otro tipo de sanción por nuestras opiniones, no es igual – aunque está relacionado – a la libertad de prensa.

La libertad de prensa es un derecho ejercido no por personas, sino por organizaciones, que en uso y práctica de un bien social, la información periodística, deben ver protegida su labor de producir y difundir información. La libertad de prensa es un derecho que protege a los medios de comunicación para poder ejercer su trabajo, el mismo que muchas veces se enmarca, o promueve, o es alimentado, por la opinión de personas, esas si ciudadanos y ciudadanas. La posibilidad de acceder a una información de calidad, pasa entonces por la necesidad de proteger el trabajo de los medios que pretenden producir y difundir ese tipo de información. Un medio puede ejercer su trabajo, bajo la protección que le otorga la libertad de prensa, la posibilidad de producir información – como medio – sin perjuicio de persecuciones políticas o censuras.

Por otro lado, la libertad de expresión tiene que ver con precautelar la posibilidad de expresarse, que tiene cada ciudadano y cada ciudadana. Esas expresiones puede difundirse a través de medios de comunicación o cualquier otras plataforma de intercambio, mediada por tecnologías que van desde el habla y la escritura, hasta las redes sociales y soportes multimediales. Pero son emitidas por las personas en calidad de ciudadanos.

Imagen tomada de la web
Ahí está la diferencia. Así, todos somos ciudadanos y ciudadanas, sujetos a la protección de nuestros derechos por parte del estado, pero mientras la libertad de expresión es ejercida únicamente bajo el manto de la ciudadanía, de pertenecer a una nación y a este mundo y de poder decir lo que se piensa – evidentemente amparados en múltiples ejercicios de identidad: como mujer, como trabajador, como científico, etc. –, la libertad de prensa se ejerce bajo el amparo de la labor periodística, de la legitimidad y credibilidad del medio a través de la que se difunde y del sistema de medios en el que se inscribe dicha producción. Esa diferencia no crea un abismo, establece puentes entre un ciudadano que emite una opinión únicamente en cuanto tal, y un medio que emite opiniones protegido además (y en algunos casos en riesgo precisamente por ello) por ser medio de comunicación, envestido de la legitimidad que le otorga su estatus como institución social, con significados imaginarios que la sostienen en las mentes y expectativas de las personas, así como de la alta o baja credibilidad que haya conseguido al cumplir o no esas expectativas imaginarias en sus usuarios.

Esa leve diferencia, el tipo de institución que ampara cada ejercicio de libertad, conlleva riesgos y responsabilidades diversas. Sería ingenuo suponer que en cada escenario institucional no se ejerce, además, un tipo particular de poder, y como todo poder, cada uno de esos ejercicios puede derivar en tipos particulares de dominación. Si las maquinarias electorales, los recursos estatales y el propio carisma pueden servir para otorgar un poder particular a quien ejerce la política, lo mismo ocurre cuándo un medio ejerce su libertad de prensa, puede generar ejercicios de poder que eventualmente podrían derivar en dominación, en tanto la institución del sistema de comunicación de una sociedad, otorga legitimidad a un medio más allá de la credibilidad del mismo. Su plataforma de difusión e intercambio de información, otorga al medio una amplitud de la que no gozan la mayoría de otros ejercicios de comunicación, de la misma forma que pone en un mayor riesgo a quien ejerce la libertad de prensa pues lo visibiliza hasta casi la transparencia, y es por ello que el periodismo debe ser una labor no solo protegida a través de esta libertad, sino como una profesión de alto riesgo.

Pero así mismo, las responsabilidades son mayores. Es por esto por lo que no podemos equiparar, aunque si relacionar, a estas dos libertades, porque las instituciones, riesgos y responsabilidades de con llevan son distintas, y lo son precisamente para proteger a aquellos sujetos más vulnerables. Es peligroso que los medios se apropien de la libertad de expresión, lo mismo que lo hagan los gobiernos, porque el más vulnerable de los sujetos queda entonces sin protección. Porque ni todos los ciudadanos y ciudadanos tenemos la posibilidad, el interés o la suerte de difundir nuestras opiniones o ser nombrados por los medios, ni estamos todos y todas representados por los miembros del gobierno en el poder. Por eso lo que nos pertenece es la protección del estado, que trasciende gobiernos y que es una esfera distinta a la sociedad civil y a los medios, con el fin de que podamos acudir a él cuando nuestros derechos y libertades son vulneradas.

Pero si diferentes sectores de la prensa o del gobierno se apropian discursiva, social y judicialmente de la libertad de expresión, menos lugar queda para el ciudadano, con menos recursos para movilizar sus reclamaciones. La distinción entonces sirve para otorgarle a cada actor sus respectivos recursos, aquellos dedicados a proteger a la prensa, y aquellos dedicados a proteger a los ciudadanos.

Por otro lado, es evidente que sin libertad de prensa es imposible ejercer la libertad de expresión, porque si un medio con todos sus recursos no puede movilizar sus opiniones o producir información, mucho menos lo podrá hacer un ciudadano que no pueda acudir a esos medios o proclamar sus ideas individual o colectivamente. Pero sabemos que es una condición necesaria, más no suficiente de la libertad de expresión. Se requiere adicionalmente un estado protector y sobre todo una ciudadanía movilizada y dispuesta a adelantar sus prácticas, a interpretar y criticar a los medios y al estado. Las instituciones generalmente pretender mantener el statu quo, y los medios o el estado no son la excepción, y sólo cambian cuando la libertad de expresión se ejerce por ciudadanos interesados, dispuestos a escuchar y a valorar positívamente los desacuerdos.

Por eso, hoy celebramos la libertad de prensa, recordando sí cuán importante es el periodismo libre, los riesgos que implica, pero sobre todo la enorme responsabilidad que recae sobre los medios al ejercer su libertad de prensa para fortalecer la libertad de expresión de todos los demás.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Un ejemplo de dignidad y coherencia...


El periodista argentino Herman Schiller rechazó el premio Perfil por compartirlo con informante de EE.UU. en Ecuador


El periodista Herman Schiller rechazó el premio Perfil. Foto: Internet
Buenos Aires, 13 sep (télam).- El periodista Herman Schiller rechazó el Premio a la Libertad de Expresión que otorga la editorial Perfil, por no compartir la premiación junto al ecuatoriano César Ricaurte, junto a quien le iban a entregar la distinción el próximo lunes.
"Lamento el equívoco. Soy un hombre de la izquierda revolucionaria. No puedo compartir galardones con figuras que trabajan para la derecha o son funcionales a la misma", expresó Schiller en una carta que envió al director de Perfil.
 En la misiva, el periodista -que fue echado de Radio Ciudad por criticar la gestión de Mauricio Macri- explicó que cuando desde la editorial le comunicaron que recibiría el premio, le dijeron que iba a ser compartido con Julián Assange, el fundador de Wikileaks, quien se encuentra alojado ahora en la embajada de Ecuador en Londres.
 "Después de algunos días, otra vocera de la editorial, Patricia Daniele, me informó que no sería Assange el destinatario del premio, sino el periodista ecuatoriano César Ricaurte, un conocido provocador golpista que viene jaqueando al gobierno constitucional de (Rafael) Correa", indicó Schiller.
 El periodista señaló asimismo que la participación de Ricaurte lo "inhiben de compartir el acto con alguien que se encuentra en las antípodas de mi filosofía existencial y de mi accionar político".
 También menciona en la carta, que en otra oportunidad, el premio Perfil fue otorgado a la cubana Yohani Sánchez, "ligada al denominado Consejo por la Libertad de Cuba, una organización con sede en Miami sobre la que pesan reiteradas acusaciones de actividades terroristas".
En uno de los cables de Wikileaks consta  Fundamedios, organización no gubernamental que se autoadjudica la defensa de la libertad de expresión (dirigida por César Ricarte), era uno de los contactos en Quito de la Embajada estadounidense.
El administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés) Mark Feierstein, afirmó tiempo atrás que su país mantiene una estrecha cooperación con organizaciones de oposición en las naciones que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
A través de organizaciones no gubernamentales como Fundamedios y Grupo Faro, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional  (USAID)  financia dos proyectos con la sociedad civil que buscaría “fortalecer la democracia” en el Ecuador.
A continuación el texto de la carta que Schiller dirigió a Perfil: 
Señor director de Perfil De mi mayor consideración: Por la presente le informo que he decidido rechazar el Premio a la Libertad de Expresión que concede esa editorial. El galardón, según me había comunicado telefónicamente un vocero de la editorial, el señor Ariel Cohen, iba a ser compartido con Julián Paul Assange, fundador y editor en jefe de WikiLeaks y un auténtico luchador por el derecho a la información, que en este momento se encuentra alojado en la embajada ecuatoriana de Londres. Sin embargo, después de algunos días, otra vocera de la editorial, Patricia Daniele, me informó que no sería Assange el destinatario del premio internacional, sino el periodista ecuatoriano César Ricaurte, un conocido provocador golpista que viene jaqueando al gobierno constitucional de Correa no por lo que el gobierno pudiera estar haciendo mal, sino precisamente por sus medidas correctas en favor de las masas del Ecuador y en contra de los intereses que venían saqueando a ese país. Pese a que la vocera de la editorial me insistió con mucha cordialidad que se trata de "dos premios distintos", el hecho de ser otorgado en una misma ceremonia a realizarse el próximo lunes en el Hotel Sheraton, me inhiben de participar y compartir el acto con alguien que se encuentra en las antípodas de mi filosofía existencial y de mi accionar político. Con el agravante --acabo de enterarme, lamentablemente no lo sabía-- que ese mismo premio de Perfil le fue discernido no hace mucho a la contrarrevolucionaria cubana Yohani Sánchez, ligada al denominado Consejo por la Libertad de Cuba, una organización con sede en Miami sobre la que pesan reiteradas acusaciones de actividades terroristas. Lamento el equívoco. Soy un hombre de la izquierda revolucionaria. No puedo compartir galardones con figuras que trabajan para la derecha o son funcionales a la misma. Sin otro particular lo saludo atentamente. Herman Schiller

domingo, 15 de julio de 2012

DIARIO EXPRESO AYUDA A CONSTRUIR LA IMAGEN DE UN PERSONAJE POLÍTICO

Este "ANÁLISIS" realizado por el Subdirector de Diario Expreso, evidencia como los medios pueden ayudar a construir la imagen de un personaje político...

Hay mucha diferencia cuando se realiza el perfil de un candidato y cuando se hace propaganda política y de seguro que este "ANÁLISIS" publicado en este medio es un claro ejemplo de esas diferencias...

Dejamos a nuestros lectores la nota publicada para que lo lean y saquen sus propias conclusiones...

http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=3299278&idcat=21449&tipo=2

TOMADO DE DIARIO EXPRESO


09-05 |
Análisis

Lasso, primer outsider 

José Hernández - Subdirector (Quito)

La renuncia a la Presidencia Ejecutiva del Banco de Guayaquil implica para Guillermo Lasso el cierre de un largo ciclo: vuelve a la política seguramente para quedarse.
Lasso es un hombre de objetivos. Su hoja de vida muestra que desde la adolescencia, e incluso en situaciones adversas, ha peleado con denuedo por lo que se propone. Trabajar desde muy joven e incluso no haber ido a la universidad, por echarse responsabilidades familiares encima, es uno de sus méritos. Su biografía es una ventaja humana y política que, si corre por la presidencia, sus consejeros no dejarán de utilizar.
Si su pretensión es ser presidente, se puede esperar de un perfil como el suyo, una consagración total a esa causa. Eso pudiera significar que la política, mirada desde su andén, se vuelva profesional. Un aporte que necesita Ecuador, venga de la orilla que sea.
Lasso llega con grandes debilidades en sus flancos que serán aprovechadas por el oficialismo: es un hombre que tuvo ataduras, pasajeras y específicas, con Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. Es un banquero que, aunque no hizo parte del feriado bancario, seguirá salpicado por ese evento que este gobierno también ha utilizado. Es un hombre del establecimiento y, por ende, pieza ideal para un régimen que lo convertirá en el candidato de los pelucones.
Paralelamente, Guillermo Lasso es un militante del Opus Dei; una desventaja si hace del conservadurismo su norte político, y si propone políticas escarbando más en su credo religioso que en las necesidades públicas.
Sus escritos, en las cartas a sus hijos y en su cuenta Twitter, lo muestran como un hombre tolerante, amante de las ideas y respetuoso de la opinión ajena. El debate público, enrarecido por los insultos y el unanimismo oficialista, pudiera ganar con un candidato que, por lo que se sabe, quiere reinventar el centro derecha. En todo caso, él es (se ve en su libro) un crítico acérrimo de las viejas élites mercantilistas que usó el Estado para beneficio personal.
Hay escepticismo sobre las posibilidades de éxito de su posible candidatura. Eso mismo lo convierte, desde ahora, en el animador de una campaña en la cual el triunfo de Correa se da por descontado.

miércoles, 20 de junio de 2012

¿EL FIN DE LA PRENSA?

TOMADO DE DIARIO EL TELÉGRAFO
AUTOR: ORLANDO PÉREZ
Miércoles 20 de junio de 2012

No hay peor queja que la proferida desde la comodidad. Es más fácil que un ministro vaya a un set que poner a un periodista a investigar.
Es mucho más cómodo esperar una declaración que bucear en la realidad hasta dar con lo más trascendente para las audiencias.
Y resulta un facilismo perverso lucirse como protagonista de la noticia que conceder a los actores de los hechos el espacio para dar su propia versión.
Arcadi Espada es un periodista español, como se dice con razón, de fuelle. Ha hecho del oficio su pasión y su sabiduría. Se puede estar de acuerdo o no con él, pero su experiencia, expresada en sus textos y comentarios, tienen honda raíz en el trabajo de todos los días, en las calles y en los “campos de batalla”.
Y él (no la SIP ni la Aedep  y mucho menos Fundamedios) dice que “el pacto del periódico con sus lectores es un pacto de veracidad y no de verosimilitud”.
Aunque habla de los periódicos, su sentencia se aplica a toda la prensa: nos hemos malacostumbrado a imaginar que en la voz de ciertos medios está la verdad, cuando en la práctica es una versión, o apenas un bosquejo de la realidad. Y así se han construido como factores políticos de sostén de ciertas posturas ideológicas, aparentemente independientes de “todo poder”.
El propio Espada dice que “hay periodistas que aún no han entendido que las noticias son hechos y los hechos no pueden rectificarse”. Por lo mismo, ¿por qué insisten tanto en la entrevista como casi el único género para acercarse a la realidad?
Se olvidan ahora los “padres del periodismo ecuatoriano” que a los hechos y a la cruda realidad no se llega desde la opinión ni desde el show mediático. A ellos se llega  investigando, documentando, poniendo los hechos irrefutables.
Por lo único que sufren ciertos medios y periodistas es por la pérdida precisamente de show. La televisión ecuatoriana le ha hecho mucho daño al periodismo y algunos de sus entrevistadores más cuando se han colocado por delante de los hechos y haciendo de las entrevistas un ring mediático.
Si ahora los ministros están prohibidos de ir a ciertos medios comerciales ojalá sea la ocasión propicia para elevar su calidad profesional y demostrarle a todo el país que de verdad el fin real de la prensa es informar, crear opinión desde los hechos, generar argumentos para la opinión y garantizar a la ciudadanía los mejores elementos para que tomen decisiones informadas y razonadas.
Ya es hora de debatir sobre la calidad del periodismo, para que -como dice Espada- haya menos películas sobre políticos honrados y más  de periodistas corruptos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Precarización laboral: una realidad que los periodistas temen expresar

AMIGOS EN ESTE LINK http://andes.info.ec/actualidad-reportajes-especiales/2900.html PODRÁN LEER UNA INVESTIGACIÓN INTERESANTE SOBRE LA PRECARIZACIÓN LABORAL DE LOS PERIODISTAS...

NO DEJEN DE LEER LOS COMENTARIOS REALIZADOS AL FINAL DE LA INVESTIGACIÓN, TAMBIÉN SE PRESENTAN OTRAS DENUNCIAS...

ES UNA REALIDAD LATENTE, EL PODER DE LOS MEDIOS LO OCULTAN, SIN EMBARGO, ALGUNOS SE ATREVIERON A CONTAR SUS HISTORIAS...