ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives" ESCRIBE CON ROJO "Si no vives como piensas, terminas pensando como vives"

miércoles, 23 de febrero de 2011

LA INEPENDENCIA ES OTRO NOMBRE DE LA DIGNIDAD


EDUARDO GALEANO

Palabras pronunciadas el 22 de febrero de 2011, en la ceremonia de entrega de la Medalla 1808, que el jefe de Gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard, otorgó al escritor Eduardo Galeano

Quiero dedicar este homenaje a la memoria viva de dos Carlos: Carlos Lenkersdorf y Carlos Monsiváis, amigos muy queridos que ya no están, pero siguen estando.

Y empiezo por decir gracias: Gracias, Marcelo, por este regalo, esta alegría. Te digo gracias en nombre propio y también en nombre de los muchos sureños que jamás olvidarán su gratitud a México, el país de su exilio, refugio de perseguidos en los años de mugre y miedo de nuestras dictaduras militares.

Y quiero subrayar que México merece, por eso y por muchos otros motivos, toda nuestra solidaridad, ahora que esta tierra entrañable está siendo víctima de la hipocresía del narcosistema universal, donde unos ponen la nariz y otros ponen los muertos, y unos declaran la guerra y otros reciben los tiros.

Este acto generoso me honra por venir de quien viene. La ciudad de México está a la vanguardia en la lucha por los derechos humanos, en un amplio abanico que va desde la diversidad sexual hasta el derecho a respirar, que ya parecía perdido.

Y mucho me honra recibir esta ofrenda, porque mucho tiene de desafío: en nuestros países la independencia plena es todavía, en gran medida, una tarea por hacer, que nos convoca cada día.

En la ciudad de Quito, al día siguiente de la independencia, una mano anónima escribió en una pared: Último día del despotismo y primero de lo mismo.

Y en Bogotá, poco después, Antonio Nariño advertía que el alzamiento patriótico se estaba convirtiendo en baile de máscaras, y que la independencia estaba en manos de caballeros de mucho almidón y mucho botón, y escribía: Hemos mudado de amos.

Y el chileno Santiago Arcos comprobaba, desde la cárcel:
–Los pobres han gozado de la gloriosa independencia tanto como los caballos que en Chacabuco y Maipú cargaron contra las tropas del rey.

Todas nuestras naciones nacieron mentidas. La independencia renegó de quienes, peleando por ella, se habían jugado la vida; y las mujeres, los analfabetos, los pobres, los indios y los negros no fueron invitados a la fiesta. Aconsejo echar un vistazo a nuestras primeras Constituciones, que dieron prestigio legal a esa mutilación. Las Cartas Magnas otorgaron el derecho de ciudadanía a los pocos que podían comprarlo. Los demás, y las demás, siguieron siendo invisibles.

Simón Rodríguez tenía fama de loco, y así lo llamaban: El loco. Decía locuras, como éstas:

–Somos independientes, pero no somos libres. La sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en nuestra América, dos enemigos de la libertad de pensar. Nuestra América no debe imitar servilmente, sino ser original.

Y también:

–Enseñemos a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

Don Simón decía locuras, y hacía locuras. Allá por mil ochocientos veinte y pico, sus escuelas mezclaban a los niños y a las niñas, a los pobres y a los ricos, a los indios y a los blancos, y también unían la cabeza y las manos, porque enseñaban a leer y a sumar, y también a trabajar la madera y la tierra. En sus aulas no se escuchaban los latines de sacristía y se desafiaba la tradición del desprecio por el trabajo manual. Poco duró la experiencia. Un clamor de indignadas voces exigía la expulsión de este sátiro que ha venido a corromper a la juventud, y el mariscal Sucre, presidente del país que ahora llamamos Bolivia, le exigió la renuncia.

A partir de entonces, anduvo a lomo de mula, peregrinando por las costas del Pacífico y las montañas de los Andes, fundando escuelas y formulando preguntas insoportables a los nuevos dueños del poder:

–Ustedes, que imitan todo lo que viene de Europa y de los Estados Unidos, ¿por qué no les imitan la originalidad, que es lo más importante?

Este viejo vagabundo, calvo, feo y barrigón, el más audaz y el más querible de los pensadores de América, estaba cada día más solo, y solo murió.

A los ochenta años, escribió:

–Yo quise hacer de la tierra un paraíso para todos. La hice un infierno para mí.

Simón Rodríguez fue un perdedor. Según la escala de valores de este mundo, que sacraliza el éxito y no perdona el fracaso, los hombres como él no merecen memoria.

Pero, ¿acaso no está vivo don Simón en la energía de dignidad que hoy recorre nuestra América de norte a sur? ¿Cuántos hablan por su boca, aunque no lo sepan, como hablaba en prosa aquel personaje de Molière que no sabía que hablaba en prosa?

¿Acaso don Simón no nos sigue enseñando, un siglo y medio después de su muerte, que la independencia es otro nombre de la dignidad? Es verdad que todavía pesa, y mucho, la herencia colonial, que aplaude la copia y maldice la creación y admira, como denunciaba don Simón, las virtudes del mono y del papagayo. Pero también es verdad que son cada vez más los jóvenes que sienten que el miedo es una cárcel humillante y aburrida, y libremente se atreven a pensar con sus propias cabezas, sentir con sus propios corazones y caminar con sus propias piernas.

Yo no creo en Dios, pero sí creo en el humano milagro de la resurrección. Porque quizás se equivocaban aquellos dolientes que se negaban a creer en la muerte de Emiliano Zapata, y creían que se había marchado a Arabia en un caballo blanco, pero sólo se equivocaban en el mapa.

Porque a la vista está que Zapata sigue vivo, aunque no tan lejos, no en las arenas de Oriente: él anda cabalgando por aquí, aquí cerquita nomás, queriendo justicia y haciéndola.

Y fíjense ustedes lo que ha ocurrido con otro perdedor, José Artigas, el hombre que hizo la primera reforma agraria de América, antes que Lincoln y antes que Zapata.

Hace casi dos siglos, él fue vencido y condenado a la soledad y al exilio. En años recientes, la dictadura militar del Uruguay le erigió un ampuloso mausoleo, queriendo encerrarlo en cárcel de mármol. Pero cuando la dictadura intentó decorar el monumento con algunas de sus frases, no encontró ninguna que no fuera subversiva. Ahora el mausoleo tiene fechas y nombres de batallas, y ninguna frase. Involuntario homenaje, involuntaria confesión: Artigas no es mudo, Artigas sigue siendo peligroso.

Cosa curiosa: con tantos vivos que hablan sin decir, en nuestras tierras hay muertos que dicen callando.

Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos cometieron la insolencia de amar a su tierra, y por ella se jugaron la vida. Pero está visto que el patriotismo es el honorable privilegio de los países dominantes: sólo los que mandan tienen el derecho de ser patriotas. En cambio, los países dominados, condenados a obediencia perpetua, no pueden ejercer el patriotismo, so pena de ser llamados populistas, demagogos, delirantes: nuestro patriotismo se considera una peste, peste peligrosa, y los amos del mundo, que nos toman examen de Democracia, tienen la mala costumbre de conjurar esta amenaza a sangre y fuego.

Bienaventurados sean los perdedores, porque ellos se negaron a repetir la historia y quisieron cambiarla.

Bienaventurados sean los perdedores, y malditos sean quienes confunden el mundo con una pista de carreras y lanzados a las cumbres del éxito trepan lamiendo hacia arriba y escupiendo hacia abajo.

Bienaventurados sean los indignados, y malditos sean los indignos.

Maldita sea la exitosa dictadura del miedo, que nos obliga a creer que la realidad es intocable y que la solidaridad es una enfermedad mortal, porque el prójimo es siempre una amenaza y nunca una promesa.

Bienaventurado sea el abrazo, y maldito sea el codazo.

Sí, pero… Cuántos perdedores, ¿no?

Cuando algún periodista me pregunta si soy optimista, yo contesto, sinceramente:

–A veces. Depende de la hora.

Siempre me parecieron más bien inhumanos los optimistas full time.

Creo que el desaliento es un derecho humano, y de algún modo es también la prueba de que somos humanos, porque no sufriríamos el desaliento si no tuviéramos aliento.

Hay que reconocer que no es muy alentadora la realidad, que tiene la jodida costumbre de recompensar a los exprimidores del prójimo y a los exterminadores de la tierra, el agua y el aire.

Y en cambio, las más apasionantes aventuras de transformación de la realidad suelen quedarse a mitad de camino, o se extravían y se pierden, y muchas veces terminan mal.

Hay que reconocerlo, digo, pero también cabe preguntar: Cuando esas lindas experiencias colectivas terminan mal, ¿de veras terminan? ¿No hay nada que hacer, sólo nos queda resignarnos y aceptar el mundo tal cual es, como si fuera destino? Hace pocos años, se puso de moda la teoría del fin de la historia. Más de uno se tragó ese sapo, a pesar de que el sentido común nos demuestra, con poderosa sencillez, que la historia nace de nuevo cada mañana.

Lo mejor de este asunto de vivir está en la capacidad de sorpresa que la vida tiene. ¿Quién podía presentir que los países árabes iban a vivir este huracán de libertad que están ahora viviendo? ¿Quién iba a creer que la plaza de Tahrir iba a dar al mundo esta lección de democracia? ¿Quién iba a creer lo que ahora puede creer ese muchachito plantado en la plaza durante días y noches, cuando dice: Nadie nos va a mentir nunca más?

Al fin y al cabo, cuando la historia dice adiós, o eso parece decir, ella nos está diciendo, o al menos murmurando: hasta luego, hasta lueguito, nos estamos viendo.

Y yo me despido de ustedes, ahora, que ya es hora, como la historia me enseñó, diciéndoles gracias, diciéndoles: hasta luego, hasta lueguito, nos estamos viendo.

viernes, 11 de febrero de 2011

Hosni Mubarak entregó el poder a los militares

SI bien es cierto el pueblo de Egipto logró que Mubarak salga del poder, esto no significa, todavía, que se haya cumplido con el objetivo de una transición democrática a esta crisis política ya que los destinos del país fueron delegados a las Fuerzas Armadas, las mismas que apoyaron y respaldaron las reformas para que Mubarak permaneciera en el poder cerca de 30 años.


El pueblo egipcio combatió desde el 25 de enero en la plaza de la Liberación de El Cairo y en muchas otras ciudades. Su resistencia, hasta el momento, deja como saldo 300 muertos y miles de heridos. Sin duda, estas son las secuelas más duras que los egipcios deberán curar para buscar un nuevo rumbo en los destinos de su país.


ESCRIBE CON ROJO envía al pueblo egipto la mejor de las suertes y la sabiduría necesaria para que puedan afrontar con madurez política esta crisis.

miércoles, 26 de enero de 2011

El periodismo es más que “contar historias”

Por Gustavo Abad
www.rostroadusto.blogspot.com/


Uno de los efectos dañinos de los lugares comunes es impedir el libre flujo del pensamiento. Pretender que se puede explicar ideas complejas mediante frases prefabricadas es ponerle trampas al debate, levantar murallas para que todos nos estrellemos.

Justamente en estos tiempos, cuando los medios de comunicación están bajo la mirada crítica de la sociedad, algunos de los llamados “referentes” del periodismo ecuatoriano intentan defender esta profesión a partir de lugares comunes que sólo aumentan la desazón.
Cuando les preguntan qué es para ellos el periodismo, desempolvan lo que consideran una máxima irrefutable y contestan: “el periodismo es contar historias…”. Resuelto el problema, según ellos.

Admitamos que es tentador pensar así. Pero, en ese caso ¿Qué sentido tiene debatir una Ley de Comunicación? ¿Por qué tenemos que desvincular a los medios de la banca privada? ¿Servirá de algo luchar por mejores condiciones de trabajo para los periodistas? ¿Tiene alguna utilidad el reparto equitativo de frecuencias?... y otros temas álgidos si, al final de cuentas, todo se reduce a… ¡contar historias!
Según esta definición, evidentemente incompleta y tramposa, cualquier debate o normativa sobre el periodismo resultan banales y accesorios. Total, para contar historias no hacen falta. El “Cuentero de Muisne” también contaba historias y sólo necesitaba fantasía y poca vergüenza.
Los que se compran tal simpleza andan por ahí escribiendo sobre niños maltratados sin decir quién debe responder por sus derechos vulnerados; sobre trabajadoras sexuales echadas a la calle sin decir quién debe restituir su salud y su seguridad; sobre secuestros y extorsiones sin decir cuánto tiene que ver en ello la corrupción de la justicia; sobre violaciones a los derechos humanos sin señalar la responsabilidad del Estado…
Hace poco, en Teleamazonas “contaron la historia” de los niños que se suicidan en Chunchi como consecuencia de la migración de sus padres. Aparte de exponer los testimonios dolorosos de esos niños, nunca buscaron una respuesta ante las autoridades de salud (la depresión es un asunto de salud pública) ni de bienestar social (el abandono familiar es una forma de violencia) ni de migración (que tanto hablan de planes de retorno de los migrantes económicos) Nada de eso, se limitaron al cuento.
El periodismo cuenta historias, por supuesto que lo hace, pero es mucho más que narración dramática. Es una actividad intelectual basada en la búsqueda y difusión de información relevante para la construcción de sentidos acerca de la realidad. Por lo tanto, es una práctica comunicacional de intervención política, social y cultural, con profunda incidencia en la organización democrática de las sociedades contemporáneas.
Decir que el periodismo es contar historias es como decir que la política es elegir gobernantes. Si todo fuera cuento ¿Dónde quedan las relaciones de poder, que el periodismo no crea, pero puede ayudar a sostener? ¿Dónde quedan los derechos humanos, que el periodismo no inventa, pero puede ayudar a respetar? ¿Dónde queda la participación política, que el periodismo no garantiza, pero es capaz de facilitar?
Los maestros del periodismo narrativo dejaron grandes enseñanzas en cuanto a técnicas de reportería, usos del lenguaje, recreación de ambientes, ritmos del relato, entre otras cosas útiles. Por eso siguen siendo respetables. Pero no son pocos los casos en que ellos mismos perdieron de vista el trasfondo histórico y político de sus historias por apostarle a una matriz dramática que terminó por “ficcionalizar” la realidad aunque no se lo propusieran. Algún rato habrá que ocuparse más a fondo de ese tema.
Volviendo a nuestro medio, el “narrativismo” (digámoslo con esa palabra para resaltar su falacia) del que hablan nuestros “referentes” no va más allá de la autocomplacencia del narrador, de su pretensión estética. Ahí está la trampa, porque es una forma de periodismo evasivo, que rehúye a la posibilidad de interrogar al poder con un discurso capaz de sacudirlo. Dicho de otra manera, al poder no lo perturba el cuento ni el drama, sino la investigación rigurosa, la información organizada y los datos confirmados.
El periodismo es mucho más que contar historias. Digamos que aspira a contar la Historia con riqueza expresiva, con recursos lingüísticos idóneos, con imaginación y buena sintaxis. Eso es otra cosa y, si fracasa en el intento, por lo menos no suena tan despistado

martes, 25 de enero de 2011

PREGUNTAS PARA LA CONSULTA POPULAR

Estas son las diez preguntas del proyecto de consulta popular que presentó el Presidente Rafael Correa a la Corte Constitucional para que sean revisadas. Este organismo de control debe emitir un onforme, en 45 días, sobre la constitucionalidad o no de las preguntas.


1. Con la finalidad de mejorar la seguridad ciudadana, ¿está usted de acuerdo en que la correspondiente ley cambie los plazos razonables para la caducidad de la prisión preventiva, enmendando la Constitución de la República como lo establece el Anexo 1?

2. Con la finalidad de evitar la impunidad y garantizar la comparecencia a los juicios penales de las personas procesadas, ¿está usted de acuerdo que las medidas sustitutivas a la prisión preventiva se apliquen únicamente para los delitos menos graves, enmendando la Constitución de la República como lo establece el Anexo 2?

3. Con la finalidad de evitar conflicto de intereses, ¿está usted de acuerdo con prohibir que las instituciones del sistema financiero privado, así como las empresas de comunicación privadas de carácter nacional, sus directores y principales accionistas, sean dueños o tengan participación accionaria fuera del ámbito financiero o comunicacional, respectivamente, enmendando la Constitución como lo establece el Anexo 3?

4. Con la finalidad de superar la crisis de la Función Judicial, ¿está usted de acuerdo en sustituir el Pleno del Consejo de la Judicatura por una Comisión Técnica compuesta por tres delegados designados, uno por el Presidente de la República, uno por la Asamblea Nacional y uno por la Función de Transparencia y Control Social, para que durante un período de 18 meses asuma todas y cada una de las funciones del Consejo de la Judicatura y pueda reestructurar el sistema judicial, enmendando la Constitución como lo establece el Anexo 4?

5. Con la finalidad de tener una más eficiente administración del sistema de justicia, ¿está usted de acuerdo en modificar la composición del Consejo de la Judicatura, enmendando la Constitución y reformando el Código Orgánico de la Función Judicial como lo establece el Anexo 5?

6. Con la finalidad de combatir la corrupción, ¿Está usted de acuerdo que sea delito el enriquecimiento privado no justificado?

7. Con la finalidad de evitar que los juegos de azar con fines de lucro se conviertan en un problema social, especialmente en los segmentos más vulnerables de la población, ¿Está usted de acuerdo en prohibir en su respectiva jurisdicción cantonal los negocios dedicados a juegos de azar, tales como casinos y salas de juego?

8. Con la finalidad de evitar la muerte de un animal por simple diversión, ¿Está usted de acuerdo en prohibir, en su respectiva jurisdicción cantonal, los espectáculos públicos donde se mate animales?

9. Con la finalidad de evitar los excesos en los medios de comunicación, ¿Está usted de acuerdo que se dicte una ley de comunicación que cree un Consejo de Regulación que norme la difusión de contenidos en la televisión, radio y publicaciones de prensa escrita, que contengan mensajes de violencia, explícitamente sexuales o discriminatorios; y que establezca los criterios de responsabilidad ulterior de los comunicadores o los medios emisores?

10. Con la finalidad de evitar la explotación laboral, ¿Está usted de acuerdo que la no afiliación al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de trabajadores en relación de dependencia sea considerada delito?

lunes, 13 de diciembre de 2010

Las ideas de los hackers que quieren vengar a Julian Assange


"No perdonamos, no olvidamos"


Eduardo Febbro
Página 12


Página/12 habló con miembros de Anonymous, el frente que declaró la guerra cibernética a empresas como Amazon y Visa, que cortaron sus contactos con Wikileaks. Explicaron sus ideas y por qué creen que esta vez los ciberataques están llegando a un nivel diferente y creando otra situación.
Asimétrica, espontánea, activada por un núcleo de militantes invisibles, la tantas veces anunciada “guerra de las redes” o ciberguerra escribió su primer gran capítulo colectivo. Los ciberactivistas del grupo Anonymous lanzaron una vasta ofensiva contra las empresas que se sumaron a la persecución de que fue objeto Julian Assange, el cofundador de Wikileaks. Amazon, PayPal, Visa, Mastercard y Postfinance, la filial de los servicios financieros de los correos suizos, vieron sus portales de Internet bloqueados por los ataques de esta nebulosa. Las citadas empresas, sin que exista ninguna orden judicial que las obligara, se sumaron a la cacería mundial de Assange y, de una u otra manera, cortaron las fuentes de financiación de Wikileaks. La Operation Payback (Operación Revancha) montada por Anonymous no tiene precedentes en la historia de las redes. Ya hubo en el pasado ataques contra portales mastodónicos, pero ésta es la primera vez que se da una ofensiva tan coordinada y plural con un objetivo cuyo zócalo no es ciberanarquismo sino la defensa de un bien comunitario como la libertad. Su masividad y su eficacia temporal sorprendieron a los especialistas que, hasta la semana pasada, veían en esos grupos una fuente de problemas potenciales pero limitados.
Uno de los portavoces de Anonymous, un tal Coldblood, explicó a la prensa británica que el operativo “se está convirtiendo en una guerra, pero no una guerra convencional. Es una guerra de información digital. Intentamos conseguir que Internet siga siendo libre y abierta a todo el mundo, como Internet ha sido siempre”. Si Anonymous saltó al primer plano con su implicación en la batalla a favor de Wikileaks, su activismo ya había hecho estragos con ataques contra los portales de la Iglesia de la Cientología y, en septiembre pasado, contra el estudio de abogados Baylout, cuyo negocio es defender los derechos de autor de la industria del disco y del cine en los Estados Unidos, el portal de la Motion Picture Association of America (MPAA), y a quienes Anonymous acusa de “políticas excesivas” en la protección de los derechos de autor.
Vadoor, un miembro de Anonymous, explicó a Página/12 que el núcleo funciona “sin jerarquías, no hay jefes, ni verticalidad. La participación es anónima y voluntaria, y eso es lo que hace nuestra fuerza. Nadie sabe cuántos somos, no siquiera nosotros mismos”. Anonymous opera en efecto a partir del foro de discusión 4chan y parece carecer de estructura estable. La filosofía central del grupo gira en torno de la defensa del concepto de un Internet a la vez neutro, libre y abierto. Todo aquel que tiende a empañar esa “neutralidad” está en la mira de Anonymous. El éxito del operativo “Revancha” parece demostrar la pertinencia de los análisis aparecidos en la red en los últimos meses, en especial en el portal TorrentFreak. En un texto publicado en TorrentFreak, Enigmax (es el nombre del firmante) se pregunta si acaso este tipo de acciones (el término técnico es DNS, denegación de servicio) no constituyen “la protesta del futuro”. Antes, escribe Enigmax, hacía falta viajar, desplazarse. En cambio ahora, “en la era Internet, cualquiera puede viajar por el mundo y estar presente en todos los lugares y hacer daño con sólo un clic del mouse”. El autor recuerda el carácter casi imparable de las ciberescaramuzas: “Ningún abogado, ninguna orden y ninguna fuerza policial pueden parar este tipo de ataques”. Con la Operation Payback, Anonymous sumó esta semana un nuevo galón a los obtenidos con sus dos grandes operaciones precedentes, Chanology y Skynet.
9Finger, otro miembro de Anonymous contactado por Página/12, contó que el grupo, a diferencia de otros, es más sólido porque tiene “más conciencia y más humor”. Según 5Finger, Anonymous está constituido por gente, por “geeks” con un alto nivel de conciencia política y mucho humor. Su divisa es una sutil declaración de guerra: “We are Anonymous, We are Legion, We do not Forget, We do not Forgive, Expect us! (Somos anónimos, somos legión, no olvidamos, no perdonamos. ¡Espérennos!). De hecho, la guerra virtual empezó al revés. Antes de que Anonymous saliera a defender a Assange, el portal de Wikileaks empezó a ser atacado con el mismo método (denegación de servicio) por un cibervengador llamado Jester. En un par de mensajes colgados en Twitter (http://twitter. com/th3j35t3r/status/8997739723493376) Jester justificaba su encono contra Julian Assange porque “Wikileaks pone en peligro la vida de nuestros soldados”. A partir de allí Anonymous dejó en suspenso sus otros ataques e hizo circular un mensaje en Internet (https://uloadr.com/u/4.png) convocando a la defensa de Assange: “Julian es objeto de una cacería global, en el sentido físico y virtual. Tenemos suerte de poder combatir en la primera guerra de la información”.
Anonymous perdió sus dos plataformas virtuales de convocatoria: la cuenta “Operation Payback” en Facebook y “Anon_operation” en Twitter, ambas suspendidas el miércoles pasado. Pero una cuenta se abrió luego en
Twitter (http: //twitter.com/anonops) cuyo volumen de mensajes demuestra el eco que han tenido las iniciativas de Anonymous. Con el escándalo Wikileaks y los sabuesos del globo acechando a Julian Assange, la insurrección numérica se hizo una identidad sólida. Quienes creían que estos ciberactivistas eran una cofradía de delirantes sin conexión con otra realidad que no fuera la de las computadoras descubrieron la pertinencia de una causa y la eficacia con que les fue posible defenderla.
No obstante, Anonymous delinea una corriente nueva en el mundo de la ciberdisidencia. Su envoltorio ideológico señala una evolución con respecto a quien ha sido el “padre de los piratas”, el iniciador de una idea sencilla pero tenaz, Hakim Bey. Bey, cuyo verdadero nombre es Lamborn Wilson, es un escritor poético y militante que se autodefine como un “anarquista ontologista”. Bey teorizó las famosas TAZ, Zonas Autónomas Temporarias (Temporary Autonomous Zone en inglés) cuya misión es aparecer y desaparecer “para escapar mejor a los agrimensores del Estado”. Para Bay, la TAZ es una “insurrección fuera del Tiempo y de la Historia, una táctica de la desaparición”. Con ese principio funcionaron muchos piratas informáticos, hackers, ciberrebeldes y habitantes de la cibercultura.
Anonymous, por el contrario, reivindica otra meta más amplia y permanente y –detalle particular– la explica. En una carta difundida para explicar las acciones a favor de Wikileaks, el grupo alega: “Anonymous es una idea viva. Anonymous es una idea que puede ser editada, actualizada o cambiada como le guste. No somos una organización terrorista como quieren hacer creer los gobiernos, los demagogos y los medios de comunicación. En este momento Anonymous está centrado en una campaña pacífica para la Libertad de Expresión. (...) Cuando los gobiernos controlan la libertad, lo están controlando a usted. Internet es el último bastión de la libertad en este mundo en constante evolución técnica. Internet es capaz de conectar a todos. Cuando estamos conectados somos fuertes. Cuando somos fuertes, tenemos el poder. Cuando tenemos el poder somos capaces de hacer lo imposible. Es por esto que el gobierno se está movilizando contra Wikileaks. Esto es lo que temen. Nunca se olvide de esto: le tienen miedo a nuestro poder cuando nos unimos”.
John Perry Barlow, cofundador de la Electronic Frontier Foundation, una organización independiente que trabaja en la protección de las libertades civiles y la libertad de expresión en Internet, advirtió hace unos días lo que estaba ocurriendo: “La primera guerra informática ya ha empezado. El campo de batalla es Wikileaks”, escribió. Y así parece. Hace unos meses, en una entrevista con Página/12 Nicolas Arpagian, especialista en ciberseguridad y cibercriminalidad, redactor en jefe de la revista Prospective Stratégique y autor de un ensayo sobre los ciberconflictos, “La Ciberguerra, la guerra numérica ha comenzado”, observaba el carácter previsible e inédito de este movimiento: antes, un Estado atacaba a otro Estado, mientras que ahora un individuo solo es capaz de llevar a cabo un ataque contra algo mayor que él. Y no es todo. Una empresa puede igualmente atacar a un Estado y éste, a su vez, tiene la posibilidad de dirigir sus ataques contra un banco. Estamos en la desproporción, en la valorización del judo, donde el más pequeño puede atacar al más grande. El orden de la guerra fue trastornado”. Wikileaks cambió, a su vez, el orden y el sentido de la insurrección numérica.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Revuelta policial o Golpe de Estado?



Por Edison Pérez:

Los acontecimientos sucedidos el 30 de septiembre cambiaron el imagnario social y la discusión política de los ecuatorianos, particularmente en la genda mediática, es así que después de ver los noticieros, leer la prensa, escuchar la radio y revisar el internet, me surge la siguiente pregunta:

¿Qué tesis ganará al final del día, la de la Revuelta policial aludida por los medios de comunicación o la de Golpe de estado defendida por el Gobierno?

Sólo al término de la jornada lo sabremos y, de seguro, lo podremos evaluar.

Dejo esta pregunta abierta al debate con el objetivo de conocer las diferentes lecturas de la sociedad sobre este acontecimiento en específico.

Bienvenidos a esta discusión.

sábado, 30 de octubre de 2010

DESPUÉS DE UN MES DEL 30 S

La insubordinación Policial dejó serias secuelas en la institución y, sobre todo, en el imaginario social que se pregunta: ¿Quiénes nos cuidan?